CULTURA

20 de marzo 2017

Aprendiendo en mi lengua, un documental de bilingüismo cultural

Afiche lanzamiento documental

En la foto, el afiche que promociona el documental “Aprendiendo en mi lengua”.

Dirigido por Viviana Corvalán y Francisco Espinoza, “Aprendiendo en mi lengua” se centra en la historia de una profesora sorda de una escuela especial, que realiza clases utilizando la lengua de señas. El documental se encuentra disponible en la página de Facebook del Laboratorio de Arte Lóbulo Temporal, desde el domingo 19 de marzo.

Por Karina Pérez N.

Bilingüismo intercultural. Concepto que hace referencia a la interacción de dos lenguas en un espacio compartido por dos culturas distintas, en este caso, una sala de clases. Esta es la premisa que sigue el cortometraje documental Aprendiendo en mi lengua, que registró cómo se les enseña, en primera instancia, la Lengua de Señas chilena a niños y niñas sordas, y luego el castellano, como su segundo idioma.

“El objetivo del documental es abrir un espacio de reflexión sobre la educación para las personas sordas; que aporte a la sociedad una apertura a nuevas metodologías educativas donde se acoja la diversidad. Lo relevante aquí, es recordar que estamos hablando de niños y niñas que están en desarrollo, en etapa de crecimiento. Nosotros tenemos que resguardar que ellos tengan un espacio de contención y seguridad, que considere sus diferencias para aprender”, explica Viviana Corvalán, directora de la película, quien junto a Francisco Espinoza Pérez, realizó el documental durante el año 2015.

Según cuenta Corvalán, el rodaje de “Aprendiendo en mi lengua” partió en 2011, cuando fue invitada por el “Programa Acciona” del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a dar un taller en la Escuela Especial Santiago Apóstol. “Ese mismo año, con algunos de mis compañeros, entusiasmados por la enorme capacidad visual de los estudiantes sordos, decidimos presentar un proyecto de intervención artística a todo el colegio durante el año 2012”, recuerda. Luego de eso, comenzó el rodaje de la obra audiovisual con el financiamiento de la Municipalidad de Santiago.

Siguiendo en terreno a un grupo de escolares sordos del mismo recinto educacional, el documental muestra cómo una profesora sorda les enseña la Lengua de Señas chilena para después aprender el castellano. “Este es un trabajo de carácter técnico pedagógico. Con este material se destaca la importancia del ‘bilingüismo cultural’, que conlleva el respeto (de los estudiantes) a su lengua, identidad y cultura sorda, además de cómo, en conjunto con la incorporación de adultos sordos a la escuela, se logra que los niños adquieran conocimientos y visiones de mundo desde su perspectiva particular”, menciona la realizadora.

El estreno de “Aprendiendo en mi lengua” fue el 28 de diciembre de 2016 en el Centro Cultural Palacio La Moneda, donde participaron representantes de diferentes organizaciones como la Asociación Ciudadanía Real de Sordos de Chile (CRESOR), Fundación Sordos Chilenos, Corporación para la integración del Deficitario Visual y Sordociego (CIDEVI), Asociación CREA, entre otras. Desde el domingo 19 de marzo, el documental se encuentra disponible en la página de Facebook del Laboratorio de Lóbulo Temporal, contando con subtítulos en castellano e interpretación de Lengua de Señas.

Último año, otro documental

Tras la producción de este registro, el equipo realizador sigue trabajando en otras propuestas artísticas y educativas inclusivas. “Estamos en estos momentos terminando el montaje de un largometraje documental que se llama ‘Último año’, que estamos trabajando desde el año 2012. Este trabajo consiste en la problemática que enfrentan los estudiantes sordos para pasar de la educación especial a la de integración”, puntualiza Viviana Corvalán. El filme narra la historia de un grupo de amigos de una escuela pública y especial para sordos, compañeros de toda la vida que viven juntos su último año de la enseñanza básica. Mientras avanzan las clases, se dará a conocer una realidad invisible para la sociedad, en donde estos jóvenes se preparan para afrontar su mayor miedo: separarse a fin de año y continuar su educación en escuelas de oyentes.